16 sept 2009

PUBLICO

Lo he visto tantas veces en la televisión. Su imagen todas las noches mientras ceno, me hace sentir menos sola, me acompaña cada vez que llego agotada del trabajo, con esas frases que lo hacen tan él.
¿Quién es? Sé casi todo de su vida, a través de las revistas o internet, y siempre en algún evento social algo se comenta sobre él, por lo menos en algún momento lo nombran y yo siempre tengo algo para aportar, tengo que dejar en claro que soy yo la que mas sabe de el, que realmente lo conozco.

Un día saliendo de trabajar fuí a comer a casa de Elena, trato de no quedar entre semana para cenar en casa de alguien, porque se que es muy probable que no lo vea, y menos en casa de Elena, que odia ver televisión.
Cuando entré ví que estaba Paula, su tía, que tiene síndrome de down. Desde que eramos chicas, Paula, quien había aprendido muy bien a mecanografiar, se dedicaba a inventar historias de la gente que miraba en la tele. Recortaba de las revistas, fotos de algún artista, las cuales pegaba en la hoja del artículo que ella había mecanografiado, y que mas tarde regalaba a quien estuviera rondando por la casa. Elena ya me había contado que ahora Paula, hacía invitaciones para su boda con algún famoso, en vez de escribir artículos, y que cada semana, mas o menos, cambiaba de persona, dependía de a quien había visto mas seguido en la tele, y de quien había conseguido fotos.
Saludé a las chicas, dejé mis cosas y me senté en una silla para sacarme los zapatos. Caminaba hacia la cocina para ayudar a Elena y justo Paula se me acercó y me dió un sobre cerrado, avisándome que era la invitación de su boda, yo le agradecí, y la felicité con un fuerte abarzo, ella estaba muy emocionada. Me senté en un banquito, abrí el sobre y cuando saco la hoja de adentro lo veo a él. Su cara estaba recortada en forma de óvalo, y se veía una parte de su corbata, una corbata violeta con aviones negros, que la verdad jamás se la había visto y encima lo había pegado en la parte superior derecha, junto a una foto de ella, también en forma de óvalo, y debajo había escritas unas líneas infromando sobre la boda, pero en ninguna parte del texto especificaban fecha, hora o lugar.
No me pude controlar, sentí un dolor terrible en el estómago, ni porque sabía que era Paula, y que era un juego. No me gustaba la idea de que alguien mas se ilusionara con él, así que la ataqué un poco, cuestionándole el hecho de que si era verdad lo de la boda, porque no venía ningún dato concreto. Paula no entendía nada de lo que le planteaba, por suerte, porque cuando se enojaba se lanzaba contra tí y tiene mucha fuerza, cuando éramos mas chicas nos pasaba todo el tiempo. Pero era Elena la que me miraba sorprendida por lo que estaba diciendo.
Por suerte Paula se fue, vivía con sus padres en la casa de al lado, y la habían llamado para cenar. Elena sin entender, ni cuestionarme el porque de mi reacción, llevó los platos a la mesa, y trató de explicarme y aclararme como era la vida de su tía, como ella en el fondo sabía que vivía en un mundo de ficción, que por eso evitaba casi siempre dar datos temporales o espaciales, porque por mas que a ella le hacía bien ilusionarse en el fondo sabía que era eso, una pura ilusión.
Mientras cenamos el arroz con vegetales, pensé en explicarle mi relación con ese personaje, de que no era la forma en la que estaba redactada la invitación lo que me había molestado. Que lo que había pasado era que me había puesto celosa. Me había descolocado que Paula pudiera imaginar que podía tener una relación con él, qué sabía ella, qué había compartido con el, pero preferí no decir nada. Elena estaba estudiando sicología, era su tercer año, y estaba insoportable, no se perdía ninguna situación para analizar a alguien, y no quería ser yo la analizada esta vez, menos después de lo que había pasado.
Solo miré el reloj y me di cuenta que eran las 21hrs, el programa había pasado. ¿Qué traje se habría puesto esa noche? Seguro el azul marino. Aunque no podía dejar de pensar en esa corbata de aviones, por qué no se la había visto nunca.

Así pasaron mis días, olvidé lo acontecido en casa de Elena, y seguí intentando siempre descubrir un poco mas de esa imagen, siempre sonriente, tan agradable. Lo conocía, me era cada vez mas familiar.

Un domingo me desperté, varias veces en las notas que leía sobre el, hablaban de que lo habían visto, o se lo habían encontrado en el restaurante Jota Ce, no era cerca de mi casa, pero varias veces me habían dado ganas de ir para ver si al fin me lo encontraba, cara a cara. Ese domingo justo no tenía otro plan, así que me levanté, me arreglé y decidí pasar ahí todo el día, por algún motivo sabía que el iba estar ahí. Fuí sola, a nadie le había contado de mi romance y en caso de que el estuviera me iba a resultar mas fácil acercarme si estaba sola.
Llegué al lugar, lo había visto por fuera varias veces y tenía muy buena pinta, por suerte tenía varias cosas que hacer del trabajo, así que me llevé todo para entretenerme en la espera.
Me senté en una mesa, e hice pensar al mesero que alguien mas vendría así ganaba tiempo fingiendo la espera. Tampoco mentí, realmente esperaba a alguien. Después de un rato, lo llamé al mesero y le informé que la otra persona al final no iba así que pediría un desayuno. Pedí algo ligero, para no llenarme, así podía pedir mas cosas después en caso de que la espera se alargara.
Pasaron un par de horas, estaba cerca la hora del almuerzo, y el lugar comenzaba a llenarse, por momentos me entretenía viendo a la gente que llegaba, trataba de adivinar algo sobre sus vidas, pero no sabía si iba a aguantar mucho mas.
Paro de llegar gente, el lugar estaba casi lleno, y yo ya me empezaba a aburrir, así que seguí un poco con lo del trabajo, y empecé a pensar que podría almorzar.
Justo cuando levanto la mirada para llamar al mesero y pedir algo más, me doy cuenta que estaba ahí, sentado a unas cinco mesas de la mía. Dudé por unos instantes, pero si definitivamente era, iba con unos pants grises, y estaba sentado con dos chicos de siete y diez años aproximadamente, ¿Quiénes serían?, sus sobrinos pensé, jamás leí que tuviera hijos o que fuera casado, y yo lo sabía todo sobre él, sino jamás me hubiera enganchado así, pero tampoco sabía si tenía hermanos, o tal vez de algún primo. De que se parecían a él se parecían, pero quiénes serían esos niños.
Lo miraba, pensando como acercarme, esperando a ver si el me miraba, seguro que en algún momento lo haría y ahí yo le sonreiría y después sería el momento para acercarme, pero después de un tiempo que no pasaba nada, por mas que fijaba mis ojos en él, me dí cuenta de que varios lo miraban, primero pensé que era de una forma distinta a la mía, pero no, lo miraban exactamente igual que yo, como que todos lo conocíamos, muy bien, ¿y el?, el no miraba a nadie, ni siquiera a mí.
Cuando estaba a punto de que la situación me ganara, y entrara en una crisis por la decepción que me había llevado, y por el tiempo que llevaba ahí sentada comiendo sin hambre, reflexioné, y me dí cuenta que tampoco me puse tan nerviosa como pensaba que me iba a poner, que el resto de las personas después de mirarlo un rato, dejaban de prestarle atención por completo. En un momento sonrió y no fue la sonrisa tan espectacular que yo veía en la televisión o en las revistas, aparte que esos pants no le quedaban tan bien, y encima uno de los niños le dijo papá.
Así que junté mis cosas, pedí la cuenta y me fuí.
LLegué a mi casa, y solo me quedo esperar a que terminara el domingo y empezara la semana de nuevo, después de lo que había vivido, seguramente ya no iba a pasar nada mas.
Así empezó el lunes, en el transcurso del día me llamó Paloma para ir a cenar a su casa, le cambié el plan para el fin de semana. Estuve tan ocupada que pasó rápido el día. Al volver me tocó mucho tráfico, pensé que no llegaría.
A las 19:45 entré a casa, me cambié la ropa, por suerte la cena estaba lista. Preferí ir al sofá para estar mas cómoday encendí la tele justo a tiempo.
Se puso la corbata de avioncitos. Le queda tan bien.

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