Ella, sentada sobre las rodillas canta una canción. De su codo derecho caen gotas de sangre, la mañana no fue fácil, mientras limpiaba encontró aquello que no quería encontrar. Recortó aquello en pequeños pedazos para no encontrarlo nunca más, y fue así que con las prisas se hizo un pequeño tajo, del cual ni se percató, ni siquiera del caminito de sangre que había dejado por toda la casa.
El, abre la puerta y silba. La casa es de dos pisos. En el piso 1 no hay nadie. Deja sus cosas, entra a la cocina, se lava las manos y empieza a cocinar, hoy es martes y le toca.
Después de un rato de estar ahí, El la llama. Ella no contesta. El continúa con las alcachofas. Para El es normal que no conteste, hace un tiempo que no contesta como antes, siempre hay un delay, confía que a la tercera llamada responda. Da un tiempo y realiza el segundo llamado: EEEELLAAAAA!!!!!! Nada, silencio.
El mira la receta, es la primera vez que prepara alcachofas, se da cuenta que Ella no compró el aceite que le había encargado. Se sienta en la mesa, respira y recuerda aquél sueño de hace pocas noches.
En el sueño El había decidido irse con Ella a vivir lejos. Estando ahí, lejos, El recibe un llamado.
Ella contesta:
-Hola?
Al otro lado del teléfono:
-Ella?, hola cómo estás?, habla Ella, espero que no te enojes pero tenía muchas ganas de hablar con El.
Ella grita:
-EEEl te llaman por teléfono!
El va hacia el teléfono, mira la cara de rareza de Ella.
Ella:
-Es Ella!
El contesta el teléfono.
-Hola?
Ella:
-Hola, perdón que te moleste pero tenía muchas ganas de llamarte.
El, comienza a llorar, suena angustiado:
- Ella, no sabes como te extraño, es tan extraño esto de estar lejos.
Fue ahí que despertó. El sueño había sido tan real, y tan claro, que no necesitó ni pensar porque habría soñado eso, la respuesta estaba allí. Miró a su alrededor para reubicarse: Sí, seguía lejos y Ella estaba durmiendo profundamente.
Seguía sentado en la mesa, decidido a hacer la tercera llamada, cuando miró una gota de sangre en el piso. Fue así que se levantó, y se encaminó hacia el piso 2, al unísono se escuchaba la tercera llamada.
Ella camino hacia la escalera y se encontró con El. El la abrazo, Ella no respondió al abrazo. El contó en su mente: 1… 2…. Mientras pensaba el tres llegó el abrazo.
El:
-Estás bien?
Ella:
-Claro!
El:
-Qué hacías?
Ella:
-Cantaba!
El:
-Y la sangre?
Ella y El se separaron, El la miraba para ver de donde sería, Ella se miraba.
El:
-El codo.
Ella:
-Ahh ni cuenta me dí.
El:
-Es profunda, como no te diste cuenta.
Ella:
-Me voy a limpiar.
El siguió el caminito de sangre, mientras Ella entraba al baño. El llegó al cuarto y se encontró con muchos recortes tirados en el suelo, eran tan pequeños que ya no sabía ni que habían sido.
El la escucha a Ella cantar en el baño, va con Ella.
El:
-Y esos recortes?
Ella:
-Recuerdos.
El:
-Por qué los cortaste?
Ella no responde.
El:
-Por qué?
Silencio. Ella va hacia el cuarto y mete los recortes en una bolsa. El camina detrás de Ella.
Ella:
-Eran cosas de antes de estar lejos, me puse nerviosa y las recorte.
Ella camina hacia las escaleras:
-Vamos abajo? Ahh te compré el aceite, hoy estuve limpiando y decidí cambiar algunas cosas de lugar.
16 sept 2009
SINFIN
Hace un tiempo había empezado a escribir una historia, la de Franco y de Abril. Dos jóvenes que lo único que sabía de ellos es que asistían a clase de escultura como hobbie, pero después no sabía nada mas. Ella estaba empezando una escultura de una nadadora y él de un hoyo. La pauta del profesor para esta creación había sido la profundidad. La única persona de la clase que no estaba empezando con una nueva escultura era una señora, que hacía dos años trabajaba una escultura de hormigas llevando un pedazo de comida y que al parecer no la podía terminar, pero al profesor le encantaba, así que la dejaba que continuara con ella. Y así como esta señora, este cuento lo empecé ya hace varios meses, y no lo puedo terminar, no hay aún nadie que le guste, ni logro encontrar su profundidad. Así que empecé a hacerme preguntas para intentar llegar a resolver el hecho de que dos jóvenes se presentaran en mi cabeza y yo que los había creado no sabía a donde los iba a llevar.
Uno. ¿Cómo es Franco?, un joven de 22 años, estudiante de sonido, hipocondríaco y con padres ya mayores. Dos. ¿Cómo es Abril? En Abril no pensé, le puse nombre de mes porque eso ya dejaba la puerta abierta. Sé que vive con su padre, en un edificio antiguo muy lindo y que de la ventana de su cuarto, que justo da a una ventana del edificio de la vereda de enfrente, siempre mira a un señor saltando la cuerda, siendo esta imagen la que la acompaña todos los días. Tres. ¿Cómo están vestidos? El usa jeans y camisetas siempre de tonos oscuros, grises, negros, con escritos o estampas. Abril, siempre usa un vestido gris. Donde viven no hace frío casi nunca, así que no los imagino con sweater o abrigos, siempre ligeros de ropa.
Pero ahora que lo pienso, no se muy bien como se conocieron. Me imagino que en una farmacia ya que el es hipocondríaco y ella vive con su padre y justo el departamento de dos pisos arriba de ellos, hace un tiempo, se había incendiado, no había pasado nada grave, los bomberos habían llegado rápido, pero Julio, el padre de Abril, se había quedado muy nervioso, así que ella fue a comprar algo para calmarlo, y fue ahí en la farmacia que se encontró con Franco, quien había pasado porque tenía dolor de cabeza, y mientras pedía algo para calmarlo, vio a Abril y la vio tan agitada que le preguntó que le pasaba y ella lo vio tan pálido que le preguntó que le pasaba a él. Lo peor que le pudo haber hecho a un hipocondríaco, quien empezó a sabotearla con preguntas. Muchas preguntas de si realmente estaba pálido, si creía que le podía estar pasando algo malo. Abril que tenía que llevar el medicamento a su papá no le prestó mas atención y se fue rápido, lo que a Franco dejó mal, porque por su paranoia no había podido platicar mas con ella.
Así que ahí tengo el primer encuentro. Cuatro. ¿Cómo se reencontraron para ser amigos y decidir ir juntos a las clases de escultura? Vivían muy cerca y se encontraron en otro lugar, se reconocieron, esta vez ninguno de los dos estaba alterado y pudieron platicar, y conocerse y así empezar a verse. Franco le contó porque había decidido ser sonidista. Sus padres al ser ya grandes, tenían aparatos eléctricos ya muy viejos, los cuales funcionaban bien pero siempre hacían algún sonido extraño, y como ellos no tenían ya el oído muy agudo pues no les importaba, lo que obligó a Franco amigarse con estos sonidos, y así empezar a grabarlos, a componer cosas. Empezó a resolver el volver algo molesto en algo armonioso. Después de esta parte de la conversación Franco le preguntó a Abril que hacía, (y así contestó a mi pregunta también), su papá tenía un local en el que se arreglaban electrodomésticos y ella lo ayudaba a atenderlo, ya que su madre había muerto, y como ella no tenía ganas de ir a la universidad prefirió quedarse con él y cuando terminaba se iba a hacer ropa a su casa. Ya tenía varias prendas y en cualquier momento haría algo con ellas. Pero creo que fue el detalle de los electrodomésticos lo que les dio mas conversación.
Así que empezaron a verse de vez en cuando.
Franco trabajaba en un Seven Eleven y a veces cuando salía pasaba por Abril e iban un rato a un parque frente al cual había una disquería, así que iban o a la tienda o se quedaban en el parque platicando un rato. Franco aparte de disfrutar la compañía de Abril, disfrutaba mucho el camino de su trabajo a su casa. Tenía que pasar justo por una calle angosta, llena de árboles, en la que las copas estaban tan cerradas que no entraba casi la luz, y la poca que entraba era hermosa, muy suave, medio amarillenta, así que por mas que tuviera otras opciones de caminos siempre hacía el mismo, y para terminar con el viaje en solitario con su walkman, al final del recorrido siempre estaba en la ventana el hombre saltando la cuerda.
Cinco. ¿Por qué empezaron a ir a escultura? A Abril le gustaban mucho las manualidades y a Franco no tanto, pero un día en el parque en un poste se encontraron un cartel rosa muy llamativo que anunciaba las clases que se daban justo ahí, así que en vez de ir solo a platicar, le sumaron a la convivencia esta actividad, la cual les hacía bien y les ayudaba a conectarse desde la inspiración. La parte que mas disfrutaban era cuando uno le preguntaba al otro porque estaba haciendo eso, y el otro tenía que explicar de donde había surgido la idea. Una vez Franco hizo un sillón, y cuando Abril le preguntó porque, el le contó que en su casa había muchas sillas pero que no había sillones, lo cual resultaba un poco incómodo, lo más cómodo era una mecedora. Así que una vez una tía, les había regalado uno, individual, y había ocasionado tantas peleas para ver quien de los tres se sentaba en él cuando se juntaban a ver la televisión, que habían preferido regalarlo y quedarse solo con las sillas, que el único sillón que iba a quedarse en la casa sería uno que fuera mínimo para dos, así que él había decidido hacer uno en recuerdo de la historia y del sillón que hasta la fecha no había llegado. Y esta vez era Franco quien le preguntaba a Abril por qué una nadadora. Hacía dos noches que Abril soñaba con una nadadora que no podía ganar ninguna competencia porque nadaba en reversa y su tiempo se iba para atrás, y le gustaba tanto la idea que quería hacerla.
Un día descubrí que el walkman de Franco no funcionaba, que lo usaba porque sentía que podía ensimismarse más mientras paseaba, y que en el fondo para el era como un caracol, que había guardado todo el sonido de la música que había sonado y que el la escuchaba, hasta había veces que cuando llegaba por Abril antes de tocar el timbre se esperaba a que el tema que estaba escuchando terminara. También supe que justo en casa de Abril sobraban muebles, así que con el padre decidieron regalarle un sillón verde de tres plazas que tenían en la bodega del local a Franco, que el único defecto que tenía era que cuando te sentabas y te levantabas las bases crujían.
Descubrí que Abril estaba planeando hacer en su casa una venta de su ropa., estaba nerviosa porque era la primera vez que la mostraría y Franco sería el encargado de pasar música. También supe que tiempo después se murió el señor que saltaba la cuerda y que ahora se había mudado una familia que siempre tenía las cortinas cerradas.
Seis. ¿Cuál sería el final? Así que decidí que la historia no tenía que terminar, que continuaría visitando a Franco y a Abril descubriéndolos, y que esta historia trataría de preguntas, que a veces tendrían respuestas, y que el mejor final para una historia de preguntas sería siempre una mas.
Lo último que supe fue que habían terminado sus esculturas y que la nueva pauta era el silencio. Siete. ¿Qué harían?
Uno. ¿Cómo es Franco?, un joven de 22 años, estudiante de sonido, hipocondríaco y con padres ya mayores. Dos. ¿Cómo es Abril? En Abril no pensé, le puse nombre de mes porque eso ya dejaba la puerta abierta. Sé que vive con su padre, en un edificio antiguo muy lindo y que de la ventana de su cuarto, que justo da a una ventana del edificio de la vereda de enfrente, siempre mira a un señor saltando la cuerda, siendo esta imagen la que la acompaña todos los días. Tres. ¿Cómo están vestidos? El usa jeans y camisetas siempre de tonos oscuros, grises, negros, con escritos o estampas. Abril, siempre usa un vestido gris. Donde viven no hace frío casi nunca, así que no los imagino con sweater o abrigos, siempre ligeros de ropa.
Pero ahora que lo pienso, no se muy bien como se conocieron. Me imagino que en una farmacia ya que el es hipocondríaco y ella vive con su padre y justo el departamento de dos pisos arriba de ellos, hace un tiempo, se había incendiado, no había pasado nada grave, los bomberos habían llegado rápido, pero Julio, el padre de Abril, se había quedado muy nervioso, así que ella fue a comprar algo para calmarlo, y fue ahí en la farmacia que se encontró con Franco, quien había pasado porque tenía dolor de cabeza, y mientras pedía algo para calmarlo, vio a Abril y la vio tan agitada que le preguntó que le pasaba y ella lo vio tan pálido que le preguntó que le pasaba a él. Lo peor que le pudo haber hecho a un hipocondríaco, quien empezó a sabotearla con preguntas. Muchas preguntas de si realmente estaba pálido, si creía que le podía estar pasando algo malo. Abril que tenía que llevar el medicamento a su papá no le prestó mas atención y se fue rápido, lo que a Franco dejó mal, porque por su paranoia no había podido platicar mas con ella.
Así que ahí tengo el primer encuentro. Cuatro. ¿Cómo se reencontraron para ser amigos y decidir ir juntos a las clases de escultura? Vivían muy cerca y se encontraron en otro lugar, se reconocieron, esta vez ninguno de los dos estaba alterado y pudieron platicar, y conocerse y así empezar a verse. Franco le contó porque había decidido ser sonidista. Sus padres al ser ya grandes, tenían aparatos eléctricos ya muy viejos, los cuales funcionaban bien pero siempre hacían algún sonido extraño, y como ellos no tenían ya el oído muy agudo pues no les importaba, lo que obligó a Franco amigarse con estos sonidos, y así empezar a grabarlos, a componer cosas. Empezó a resolver el volver algo molesto en algo armonioso. Después de esta parte de la conversación Franco le preguntó a Abril que hacía, (y así contestó a mi pregunta también), su papá tenía un local en el que se arreglaban electrodomésticos y ella lo ayudaba a atenderlo, ya que su madre había muerto, y como ella no tenía ganas de ir a la universidad prefirió quedarse con él y cuando terminaba se iba a hacer ropa a su casa. Ya tenía varias prendas y en cualquier momento haría algo con ellas. Pero creo que fue el detalle de los electrodomésticos lo que les dio mas conversación.
Así que empezaron a verse de vez en cuando.
Franco trabajaba en un Seven Eleven y a veces cuando salía pasaba por Abril e iban un rato a un parque frente al cual había una disquería, así que iban o a la tienda o se quedaban en el parque platicando un rato. Franco aparte de disfrutar la compañía de Abril, disfrutaba mucho el camino de su trabajo a su casa. Tenía que pasar justo por una calle angosta, llena de árboles, en la que las copas estaban tan cerradas que no entraba casi la luz, y la poca que entraba era hermosa, muy suave, medio amarillenta, así que por mas que tuviera otras opciones de caminos siempre hacía el mismo, y para terminar con el viaje en solitario con su walkman, al final del recorrido siempre estaba en la ventana el hombre saltando la cuerda.
Cinco. ¿Por qué empezaron a ir a escultura? A Abril le gustaban mucho las manualidades y a Franco no tanto, pero un día en el parque en un poste se encontraron un cartel rosa muy llamativo que anunciaba las clases que se daban justo ahí, así que en vez de ir solo a platicar, le sumaron a la convivencia esta actividad, la cual les hacía bien y les ayudaba a conectarse desde la inspiración. La parte que mas disfrutaban era cuando uno le preguntaba al otro porque estaba haciendo eso, y el otro tenía que explicar de donde había surgido la idea. Una vez Franco hizo un sillón, y cuando Abril le preguntó porque, el le contó que en su casa había muchas sillas pero que no había sillones, lo cual resultaba un poco incómodo, lo más cómodo era una mecedora. Así que una vez una tía, les había regalado uno, individual, y había ocasionado tantas peleas para ver quien de los tres se sentaba en él cuando se juntaban a ver la televisión, que habían preferido regalarlo y quedarse solo con las sillas, que el único sillón que iba a quedarse en la casa sería uno que fuera mínimo para dos, así que él había decidido hacer uno en recuerdo de la historia y del sillón que hasta la fecha no había llegado. Y esta vez era Franco quien le preguntaba a Abril por qué una nadadora. Hacía dos noches que Abril soñaba con una nadadora que no podía ganar ninguna competencia porque nadaba en reversa y su tiempo se iba para atrás, y le gustaba tanto la idea que quería hacerla.
Un día descubrí que el walkman de Franco no funcionaba, que lo usaba porque sentía que podía ensimismarse más mientras paseaba, y que en el fondo para el era como un caracol, que había guardado todo el sonido de la música que había sonado y que el la escuchaba, hasta había veces que cuando llegaba por Abril antes de tocar el timbre se esperaba a que el tema que estaba escuchando terminara. También supe que justo en casa de Abril sobraban muebles, así que con el padre decidieron regalarle un sillón verde de tres plazas que tenían en la bodega del local a Franco, que el único defecto que tenía era que cuando te sentabas y te levantabas las bases crujían.
Descubrí que Abril estaba planeando hacer en su casa una venta de su ropa., estaba nerviosa porque era la primera vez que la mostraría y Franco sería el encargado de pasar música. También supe que tiempo después se murió el señor que saltaba la cuerda y que ahora se había mudado una familia que siempre tenía las cortinas cerradas.
Seis. ¿Cuál sería el final? Así que decidí que la historia no tenía que terminar, que continuaría visitando a Franco y a Abril descubriéndolos, y que esta historia trataría de preguntas, que a veces tendrían respuestas, y que el mejor final para una historia de preguntas sería siempre una mas.
Lo último que supe fue que habían terminado sus esculturas y que la nueva pauta era el silencio. Siete. ¿Qué harían?
PUBLICO
Lo he visto tantas veces en la televisión. Su imagen todas las noches mientras ceno, me hace sentir menos sola, me acompaña cada vez que llego agotada del trabajo, con esas frases que lo hacen tan él.
¿Quién es? Sé casi todo de su vida, a través de las revistas o internet, y siempre en algún evento social algo se comenta sobre él, por lo menos en algún momento lo nombran y yo siempre tengo algo para aportar, tengo que dejar en claro que soy yo la que mas sabe de el, que realmente lo conozco.
Un día saliendo de trabajar fuí a comer a casa de Elena, trato de no quedar entre semana para cenar en casa de alguien, porque se que es muy probable que no lo vea, y menos en casa de Elena, que odia ver televisión.
Cuando entré ví que estaba Paula, su tía, que tiene síndrome de down. Desde que eramos chicas, Paula, quien había aprendido muy bien a mecanografiar, se dedicaba a inventar historias de la gente que miraba en la tele. Recortaba de las revistas, fotos de algún artista, las cuales pegaba en la hoja del artículo que ella había mecanografiado, y que mas tarde regalaba a quien estuviera rondando por la casa. Elena ya me había contado que ahora Paula, hacía invitaciones para su boda con algún famoso, en vez de escribir artículos, y que cada semana, mas o menos, cambiaba de persona, dependía de a quien había visto mas seguido en la tele, y de quien había conseguido fotos.
Saludé a las chicas, dejé mis cosas y me senté en una silla para sacarme los zapatos. Caminaba hacia la cocina para ayudar a Elena y justo Paula se me acercó y me dió un sobre cerrado, avisándome que era la invitación de su boda, yo le agradecí, y la felicité con un fuerte abarzo, ella estaba muy emocionada. Me senté en un banquito, abrí el sobre y cuando saco la hoja de adentro lo veo a él. Su cara estaba recortada en forma de óvalo, y se veía una parte de su corbata, una corbata violeta con aviones negros, que la verdad jamás se la había visto y encima lo había pegado en la parte superior derecha, junto a una foto de ella, también en forma de óvalo, y debajo había escritas unas líneas infromando sobre la boda, pero en ninguna parte del texto especificaban fecha, hora o lugar.
No me pude controlar, sentí un dolor terrible en el estómago, ni porque sabía que era Paula, y que era un juego. No me gustaba la idea de que alguien mas se ilusionara con él, así que la ataqué un poco, cuestionándole el hecho de que si era verdad lo de la boda, porque no venía ningún dato concreto. Paula no entendía nada de lo que le planteaba, por suerte, porque cuando se enojaba se lanzaba contra tí y tiene mucha fuerza, cuando éramos mas chicas nos pasaba todo el tiempo. Pero era Elena la que me miraba sorprendida por lo que estaba diciendo.
Por suerte Paula se fue, vivía con sus padres en la casa de al lado, y la habían llamado para cenar. Elena sin entender, ni cuestionarme el porque de mi reacción, llevó los platos a la mesa, y trató de explicarme y aclararme como era la vida de su tía, como ella en el fondo sabía que vivía en un mundo de ficción, que por eso evitaba casi siempre dar datos temporales o espaciales, porque por mas que a ella le hacía bien ilusionarse en el fondo sabía que era eso, una pura ilusión.
Mientras cenamos el arroz con vegetales, pensé en explicarle mi relación con ese personaje, de que no era la forma en la que estaba redactada la invitación lo que me había molestado. Que lo que había pasado era que me había puesto celosa. Me había descolocado que Paula pudiera imaginar que podía tener una relación con él, qué sabía ella, qué había compartido con el, pero preferí no decir nada. Elena estaba estudiando sicología, era su tercer año, y estaba insoportable, no se perdía ninguna situación para analizar a alguien, y no quería ser yo la analizada esta vez, menos después de lo que había pasado.
Solo miré el reloj y me di cuenta que eran las 21hrs, el programa había pasado. ¿Qué traje se habría puesto esa noche? Seguro el azul marino. Aunque no podía dejar de pensar en esa corbata de aviones, por qué no se la había visto nunca.
Así pasaron mis días, olvidé lo acontecido en casa de Elena, y seguí intentando siempre descubrir un poco mas de esa imagen, siempre sonriente, tan agradable. Lo conocía, me era cada vez mas familiar.
Un domingo me desperté, varias veces en las notas que leía sobre el, hablaban de que lo habían visto, o se lo habían encontrado en el restaurante Jota Ce, no era cerca de mi casa, pero varias veces me habían dado ganas de ir para ver si al fin me lo encontraba, cara a cara. Ese domingo justo no tenía otro plan, así que me levanté, me arreglé y decidí pasar ahí todo el día, por algún motivo sabía que el iba estar ahí. Fuí sola, a nadie le había contado de mi romance y en caso de que el estuviera me iba a resultar mas fácil acercarme si estaba sola.
Llegué al lugar, lo había visto por fuera varias veces y tenía muy buena pinta, por suerte tenía varias cosas que hacer del trabajo, así que me llevé todo para entretenerme en la espera.
Me senté en una mesa, e hice pensar al mesero que alguien mas vendría así ganaba tiempo fingiendo la espera. Tampoco mentí, realmente esperaba a alguien. Después de un rato, lo llamé al mesero y le informé que la otra persona al final no iba así que pediría un desayuno. Pedí algo ligero, para no llenarme, así podía pedir mas cosas después en caso de que la espera se alargara.
Pasaron un par de horas, estaba cerca la hora del almuerzo, y el lugar comenzaba a llenarse, por momentos me entretenía viendo a la gente que llegaba, trataba de adivinar algo sobre sus vidas, pero no sabía si iba a aguantar mucho mas.
Paro de llegar gente, el lugar estaba casi lleno, y yo ya me empezaba a aburrir, así que seguí un poco con lo del trabajo, y empecé a pensar que podría almorzar.
Justo cuando levanto la mirada para llamar al mesero y pedir algo más, me doy cuenta que estaba ahí, sentado a unas cinco mesas de la mía. Dudé por unos instantes, pero si definitivamente era, iba con unos pants grises, y estaba sentado con dos chicos de siete y diez años aproximadamente, ¿Quiénes serían?, sus sobrinos pensé, jamás leí que tuviera hijos o que fuera casado, y yo lo sabía todo sobre él, sino jamás me hubiera enganchado así, pero tampoco sabía si tenía hermanos, o tal vez de algún primo. De que se parecían a él se parecían, pero quiénes serían esos niños.
Lo miraba, pensando como acercarme, esperando a ver si el me miraba, seguro que en algún momento lo haría y ahí yo le sonreiría y después sería el momento para acercarme, pero después de un tiempo que no pasaba nada, por mas que fijaba mis ojos en él, me dí cuenta de que varios lo miraban, primero pensé que era de una forma distinta a la mía, pero no, lo miraban exactamente igual que yo, como que todos lo conocíamos, muy bien, ¿y el?, el no miraba a nadie, ni siquiera a mí.
Cuando estaba a punto de que la situación me ganara, y entrara en una crisis por la decepción que me había llevado, y por el tiempo que llevaba ahí sentada comiendo sin hambre, reflexioné, y me dí cuenta que tampoco me puse tan nerviosa como pensaba que me iba a poner, que el resto de las personas después de mirarlo un rato, dejaban de prestarle atención por completo. En un momento sonrió y no fue la sonrisa tan espectacular que yo veía en la televisión o en las revistas, aparte que esos pants no le quedaban tan bien, y encima uno de los niños le dijo papá.
Así que junté mis cosas, pedí la cuenta y me fuí.
LLegué a mi casa, y solo me quedo esperar a que terminara el domingo y empezara la semana de nuevo, después de lo que había vivido, seguramente ya no iba a pasar nada mas.
Así empezó el lunes, en el transcurso del día me llamó Paloma para ir a cenar a su casa, le cambié el plan para el fin de semana. Estuve tan ocupada que pasó rápido el día. Al volver me tocó mucho tráfico, pensé que no llegaría.
A las 19:45 entré a casa, me cambié la ropa, por suerte la cena estaba lista. Preferí ir al sofá para estar mas cómoday encendí la tele justo a tiempo.
Se puso la corbata de avioncitos. Le queda tan bien.
¿Quién es? Sé casi todo de su vida, a través de las revistas o internet, y siempre en algún evento social algo se comenta sobre él, por lo menos en algún momento lo nombran y yo siempre tengo algo para aportar, tengo que dejar en claro que soy yo la que mas sabe de el, que realmente lo conozco.
Un día saliendo de trabajar fuí a comer a casa de Elena, trato de no quedar entre semana para cenar en casa de alguien, porque se que es muy probable que no lo vea, y menos en casa de Elena, que odia ver televisión.
Cuando entré ví que estaba Paula, su tía, que tiene síndrome de down. Desde que eramos chicas, Paula, quien había aprendido muy bien a mecanografiar, se dedicaba a inventar historias de la gente que miraba en la tele. Recortaba de las revistas, fotos de algún artista, las cuales pegaba en la hoja del artículo que ella había mecanografiado, y que mas tarde regalaba a quien estuviera rondando por la casa. Elena ya me había contado que ahora Paula, hacía invitaciones para su boda con algún famoso, en vez de escribir artículos, y que cada semana, mas o menos, cambiaba de persona, dependía de a quien había visto mas seguido en la tele, y de quien había conseguido fotos.
Saludé a las chicas, dejé mis cosas y me senté en una silla para sacarme los zapatos. Caminaba hacia la cocina para ayudar a Elena y justo Paula se me acercó y me dió un sobre cerrado, avisándome que era la invitación de su boda, yo le agradecí, y la felicité con un fuerte abarzo, ella estaba muy emocionada. Me senté en un banquito, abrí el sobre y cuando saco la hoja de adentro lo veo a él. Su cara estaba recortada en forma de óvalo, y se veía una parte de su corbata, una corbata violeta con aviones negros, que la verdad jamás se la había visto y encima lo había pegado en la parte superior derecha, junto a una foto de ella, también en forma de óvalo, y debajo había escritas unas líneas infromando sobre la boda, pero en ninguna parte del texto especificaban fecha, hora o lugar.
No me pude controlar, sentí un dolor terrible en el estómago, ni porque sabía que era Paula, y que era un juego. No me gustaba la idea de que alguien mas se ilusionara con él, así que la ataqué un poco, cuestionándole el hecho de que si era verdad lo de la boda, porque no venía ningún dato concreto. Paula no entendía nada de lo que le planteaba, por suerte, porque cuando se enojaba se lanzaba contra tí y tiene mucha fuerza, cuando éramos mas chicas nos pasaba todo el tiempo. Pero era Elena la que me miraba sorprendida por lo que estaba diciendo.
Por suerte Paula se fue, vivía con sus padres en la casa de al lado, y la habían llamado para cenar. Elena sin entender, ni cuestionarme el porque de mi reacción, llevó los platos a la mesa, y trató de explicarme y aclararme como era la vida de su tía, como ella en el fondo sabía que vivía en un mundo de ficción, que por eso evitaba casi siempre dar datos temporales o espaciales, porque por mas que a ella le hacía bien ilusionarse en el fondo sabía que era eso, una pura ilusión.
Mientras cenamos el arroz con vegetales, pensé en explicarle mi relación con ese personaje, de que no era la forma en la que estaba redactada la invitación lo que me había molestado. Que lo que había pasado era que me había puesto celosa. Me había descolocado que Paula pudiera imaginar que podía tener una relación con él, qué sabía ella, qué había compartido con el, pero preferí no decir nada. Elena estaba estudiando sicología, era su tercer año, y estaba insoportable, no se perdía ninguna situación para analizar a alguien, y no quería ser yo la analizada esta vez, menos después de lo que había pasado.
Solo miré el reloj y me di cuenta que eran las 21hrs, el programa había pasado. ¿Qué traje se habría puesto esa noche? Seguro el azul marino. Aunque no podía dejar de pensar en esa corbata de aviones, por qué no se la había visto nunca.
Así pasaron mis días, olvidé lo acontecido en casa de Elena, y seguí intentando siempre descubrir un poco mas de esa imagen, siempre sonriente, tan agradable. Lo conocía, me era cada vez mas familiar.
Un domingo me desperté, varias veces en las notas que leía sobre el, hablaban de que lo habían visto, o se lo habían encontrado en el restaurante Jota Ce, no era cerca de mi casa, pero varias veces me habían dado ganas de ir para ver si al fin me lo encontraba, cara a cara. Ese domingo justo no tenía otro plan, así que me levanté, me arreglé y decidí pasar ahí todo el día, por algún motivo sabía que el iba estar ahí. Fuí sola, a nadie le había contado de mi romance y en caso de que el estuviera me iba a resultar mas fácil acercarme si estaba sola.
Llegué al lugar, lo había visto por fuera varias veces y tenía muy buena pinta, por suerte tenía varias cosas que hacer del trabajo, así que me llevé todo para entretenerme en la espera.
Me senté en una mesa, e hice pensar al mesero que alguien mas vendría así ganaba tiempo fingiendo la espera. Tampoco mentí, realmente esperaba a alguien. Después de un rato, lo llamé al mesero y le informé que la otra persona al final no iba así que pediría un desayuno. Pedí algo ligero, para no llenarme, así podía pedir mas cosas después en caso de que la espera se alargara.
Pasaron un par de horas, estaba cerca la hora del almuerzo, y el lugar comenzaba a llenarse, por momentos me entretenía viendo a la gente que llegaba, trataba de adivinar algo sobre sus vidas, pero no sabía si iba a aguantar mucho mas.
Paro de llegar gente, el lugar estaba casi lleno, y yo ya me empezaba a aburrir, así que seguí un poco con lo del trabajo, y empecé a pensar que podría almorzar.
Justo cuando levanto la mirada para llamar al mesero y pedir algo más, me doy cuenta que estaba ahí, sentado a unas cinco mesas de la mía. Dudé por unos instantes, pero si definitivamente era, iba con unos pants grises, y estaba sentado con dos chicos de siete y diez años aproximadamente, ¿Quiénes serían?, sus sobrinos pensé, jamás leí que tuviera hijos o que fuera casado, y yo lo sabía todo sobre él, sino jamás me hubiera enganchado así, pero tampoco sabía si tenía hermanos, o tal vez de algún primo. De que se parecían a él se parecían, pero quiénes serían esos niños.
Lo miraba, pensando como acercarme, esperando a ver si el me miraba, seguro que en algún momento lo haría y ahí yo le sonreiría y después sería el momento para acercarme, pero después de un tiempo que no pasaba nada, por mas que fijaba mis ojos en él, me dí cuenta de que varios lo miraban, primero pensé que era de una forma distinta a la mía, pero no, lo miraban exactamente igual que yo, como que todos lo conocíamos, muy bien, ¿y el?, el no miraba a nadie, ni siquiera a mí.
Cuando estaba a punto de que la situación me ganara, y entrara en una crisis por la decepción que me había llevado, y por el tiempo que llevaba ahí sentada comiendo sin hambre, reflexioné, y me dí cuenta que tampoco me puse tan nerviosa como pensaba que me iba a poner, que el resto de las personas después de mirarlo un rato, dejaban de prestarle atención por completo. En un momento sonrió y no fue la sonrisa tan espectacular que yo veía en la televisión o en las revistas, aparte que esos pants no le quedaban tan bien, y encima uno de los niños le dijo papá.
Así que junté mis cosas, pedí la cuenta y me fuí.
LLegué a mi casa, y solo me quedo esperar a que terminara el domingo y empezara la semana de nuevo, después de lo que había vivido, seguramente ya no iba a pasar nada mas.
Así empezó el lunes, en el transcurso del día me llamó Paloma para ir a cenar a su casa, le cambié el plan para el fin de semana. Estuve tan ocupada que pasó rápido el día. Al volver me tocó mucho tráfico, pensé que no llegaría.
A las 19:45 entré a casa, me cambié la ropa, por suerte la cena estaba lista. Preferí ir al sofá para estar mas cómoday encendí la tele justo a tiempo.
Se puso la corbata de avioncitos. Le queda tan bien.
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